Es aconsejable que la glándula prostática en el varón sea revisada de forma periódica a partir de los 40-45 años de edad, según cada caso en particular y de acuerdo a la información personalizada que el urólogo proporciona al paciente, o antes si se presentan síntomas sugestivos de patología de la misma, como molestias al sentarse, escozor miccional, dolor supra púbico, etc.

También  para detectar afecciones cancerígenas e hiperplasia prostática benigna (HBP) de carácter obstructivo, para lo que es aconsejable un examen digital de la misma mediante tacto rectal, un análisis de sangre (Antígeno prostático específico) y un cuestionario de salud prostática.

En caso de dudas sobre la conveniencia de una biopsia de próstata se puede recurrir a un sencillo test (PCA3), o al estudio genético de marcadores de riesgo.