Historia 

La valoración endoscópica del tracto urinario comenzó con la construcción del “lichtleiter” por Philipp Bozzini en 1806 para inspección directa del útero y la vejiga, eran equipos poco prácticos y que utilizaban luz de vela transmitida por espe- jos; posteriormente en 1977, Nitze utilizó una serie de lentes delgados dentro de un tubo como cistoscopio y en 1960 Harold Hopkins desarrolló el sistema de lentes que se utiliza en la actualidad que ofrece mejor transmisión de la luz, menor distorsión de la imagen y mayor ángulo de visión. Los avances tecnológicos también facilitaron la utilización de la fuente de luz externa transmitida por cable de fibra óptica que permite el uso de luz fría y segura durante la endoscopia urológica. Luego del desarrollo de la cistoscopia como método diagnóstico se crearon canales de trabajo que permiten el paso de guías, catéteres, canastillas, pinzas de cuerpo extraño, varillas para transmisión de litotricia extra corpórea y equipos para fulguración de uso terapéutico.

Cistoscopia 

La cistouretroscopia permite una visualización directa de la uretra anterior y posterior, el cuello vesical y la vejiga. Está indicada para el diagnóstico de enfermedades del tracto urinario inferior, la cistoscopia permite visualización directa de la anatomía del tracto urinario inferior y de la patología macroscópica, adicionalmente permite obtener muestras para análisis histológico y citológico. Está contraindicada realizar cuando el paciente tiene infección urinaria activa ya que al tratarse de un examen invasivo puede complicar el cuadro infeccioso con una bacteriemia. Si no hay una infección se requiere el uso de profilaxis antibiótica. Si es diagnóstica se puede realizar bajo anestesia local con gel aplicado directamente en la uretra, si se va a realizar una intervención se puede realizar bajo anestesia regional o general. El cistoscopio puede ser rígido o flexible, el rígido tiene la ventaja de tener mejor visión, canales de trabajos más amplios y mayor control, el flexible tiene una mejor tolerancia por parte del paciente al procedimiento, facilidad para realizar el procedimiento sin colocar el paciente en estribos lo que permite acceder al tracto urinario inferior en pacientes con limitación para la abducción y la capacidad para visualizar sitios de la vejiga de difícil acceso al usar la deflexión de la punta del equipo, lo que mejora el ángulo de visión.