Mediante este procedimiento se pretende evaluar el estado funcional de la vejiga y esfínteres. Se suele realizar a pacientes con síntomas miccionales, en enfermedades neurológicas, en traumatismos medulares, en enfermos con incontinencia de orina y en pacientes con dificultad miccional sin causa orgánica aparente. Se pretende conocer de forma objetiva el estado funcional de la vejiga y esfínteres, en relación a su capacidad de almacenamiento y evacuación de la orina, con el fin de obtener un diagnóstico urodinámico para instaurar el tratamiento mas apropiado.

El procedimiento, se realiza habitualmente en régimen ambulatorio y con anestesia local (gel anestésico en uretra), que minimiza las molestias y las hace totalmente tolerables. Es aconsejable instaurar profilaxis o tratamiento con antibioterapia para evitar infecciones urinarias. Para la realización de esta técnica puede ser necesaria en ocasiones una preparación previa, en ocasiones con peculiaridades, aunque puede ser posible su realización sin una preparación completa. La exploración requiere la colocación de sondas en el conducto urinario de pequeño calibre y/o electrodos que transmiten presiones generadas en vejiga, uretra, recto y actividad eléctrica del esfínter uretral.

A pesar de la adecuada elección de la técnica y de su correcta  realización pueden presentarse efectos indeseables, como molestias al orinar de corta duración, presencia de infección urinaria y/o, sanguínea de gravedad variable, presencia de sangre en la orina (hematuria), inflamación y/o infección testicular, fisura anal, dolor anal,… Estas complicaciones habitualmente se resuelven con tratamiento médico (medicación, sueros…) y suelen ser poco frecuentes, pero hay que considerar su existencia. De forma aún más infrecuente, pero de mayor relevancia, una infección urinaria puede condicionar una infección generalizada, con afectación de diversos órganos y sistemas,  incluyendo riesgo de mortalidad.

Por la situación actual del paciente (diabetes, obesidad, hipertensión, anemia, edad avanzada…) puede aumentar la frecuencia o la gravedad de riesgos o complicaciones como infecciones urinarias, hematuria, dolor, etc. La no realización del estudio, dificulta la  identificación de las alteraciones funcionales que ocasionan la sintomatología urinaria, limitando en gran medida el tratamiento posible. En la actualidad, no se dispone de un estudio diagnóstico alternativo de esta precisión.