Un  calculo o piedra  en las vías urinarias  es una enfermedad benigna que puede generar se forma súbita dolor muy intenso el cual se acompaña de náuseas y de vomito. Cuando las piedras son pequeñas pueden ser expulsadas por sí solas, aunque con muchas molestias. Si una piedra no puede ser expulsada, es necesario operar para extraerla, dependiendo del sitio y su localización  podemos determinar que tratamiento seguir.

Diagnóstico 

Es necesario saber la situación y tamaño de los cálculos, su composición y la posible existencia de enfermedades que se asocien a su formación.  La situación y el tamaño del cálculo se valora mediante:

  • Radiografías simples. Permite distinguir la presencia de cálculos radiopacos situados en la vía urinaria.
  • Urografías con contraste. Prueba radiológica que permite localizar con precisión la situación del cálculo y su repercusión en la vía urinaria.
  • Ecografías. Es el examen no invasivo más utilizado en la actualidad, pues permite confirmar o descartar la obstrucción producida por los cálculos y localizarlos en la mayoría de los casos.

Tratamiento 

  • El objetivo primordial del tratamiento es aliviar el dolor, facilitar la expulsión del cálculo e inhibir la formación de nuevos cálculos.
  • El alivio del dolor puede lograrse con antiespasmódicos, opiáceos, meperidina o morfina que tienen excelente acción analgésica.
  • En la mitad de los casos el cálculo se expulsa antes de 15 días, y en la mayoría antes de los 2 meses.
  • Cuando un cálculo renal o ureteral se considera que no va a ser expulsado espontáneamente se debe adoptar una estrategia terapéutica intentando solucionar el problema con la menor agresividad posible.